De este aroma se inundó mi cocina y mi casa cuando preparé este delicioso manjar, y antes de que pudiera enfriarse ya le habíamos hincado el diente.
Jamás pensé que con tan escasos medios (sin panificadora y un viejo horno de convección) pudiera llegar a salir un pan tan exquisito.
Claro que, aquí, el ingrediente estrella es la harina.
Traída expresamente desde Francia por la encantadora Penny. Gracias a sus sabios consejos (como golpear delicadamente el pan para ver si está cocido, o pulverizar con agua el horno, te acuerdas, Penny??), pues gracias a todo esto pudimos saborear, toda la familia, este exquisito Pan Paysan, y gracias también a" esto", tuve la oportunidad de conocer a una estupenda persona, a una simpatiquísima amiga, y a una excelente cocinera.
Gracias a Penny y a su Rincón de la Mariposa.
375ml de agua fría
10g de sal
semillas de sésamo negro (yo no le puse)
Mezclar la harina y la sal.
Añadir el agua. (Lo hice con la termomix) 2 minutos, velocidad espiga.
Sacar del vaso, hacer una bola, y dejar tapado durante una hora.
Volvemos a mezclar con las manos para sacar el aire y le vamos dando forma (yo le hice forma de panecillos).
Dejamos otra hora hasta que doble el volumen, tapados.
Los rociamos con agua y los introducimos al horno, precalentado a 180º.
Debajo de la rejilla puse un cacito con agua, por lo del vapor.
En la receta original pone que con 30 minutos es suficiente, mi horno, como ya es algo viejecito, necesitó 40m.
Podéis ver la receta de Penny aquí.





















